Durante años digitalizamos bancos, seguros, inversiones e impuestos. Pero cuando alguien muere, buena parte de su vida patrimonial vuelve al papel: localizar el testamento, encontrar cuentas, identificar beneficiarios y conectar instituciones que prácticamente no hablan entre ellas.
Eso empieza a cambiar.
Por Miguel Farrell
Edomex da un primer paso
En agosto de 2026, el Poder Judicial del Estado de México aprobó implementar una modalidad digital para solicitar el informe que permite saber si una persona fallecida dejó o no testamento.
El cambio busca que la solicitud y el comprobante puedan enviarse electrónicamente y que el resultado de la búsqueda sea recibido por correo electrónico, evitando parte de los traslados y trámites presenciales ante el Archivo Judicial.
Una precisión importante: esto no significa que exista un testamento digital ni que una sucesión pueda hacerse completamente por internet. Se está digitalizando una consulta que forma parte del proceso.
Parece una mejora administrativa pequeña. Pero puede ser una señal de algo bastante más grande.
No está ocurriendo solo
En enero de este mismo año, la Secretaría de Gobernación y el Colegio Nacional del Notariado Mexicano anunciaron la reingeniería del Registro Nacional de Avisos de Testamento (RENAT), que concentra más de siete millones de avisos testamentarios.
El objetivo es modernizar su sistema informático, fortalecer la seguridad y hacer más eficiente el intercambio de información.
A esta tendencia se suma la adopción del Sello Digital Notarial, respaldado por el Notariado para autenticar la firma de instrumentos públicos de forma remota y segura en múltiples entidades del país.
También comenzó un Programa Nacional de Testamento Agrario, dirigido, entre otros, a cerca de 1.8 millones de personas con derechos agrarios que no cuentan con lista de sucesión. El proyecto contempla también avanzar en la digitalización y el intercambio seguro de información.
Son iniciativas distintas, pero juntas empiezan a dibujar una tendencia:
consulta testamentaria digital, registros modernizados y procesos sucesorios menos dependientes del papel.
Edomex no es la noticia completa. Es una señal.
El problema sigue siendo anterior
Hay algo paradójico en todo esto.
Es una gran noticia que una familia pueda saber más fácilmente si alguien dejó testamento.
Pero la pregunta incómoda es: ¿por qué tiene que descubrirlo después de que murió? (Si enfrentas esta situación, consulta nuestra guía para saber si alguien dejó testamento en México y LATAM).
Un testamento puede existir y nadie saber dónde se otorgó.
Puede haber una AFORE heredada con beneficiarios desactualizados.
Seguros que la familia desconoce.
Cuentas bancarias, propiedades, inversiones o activos digitales que nadie sabe que existen y que forman parte de tu herencia digital.
Digitalizar la búsqueda ayuda.
Planificar evita que tu familia tenga que convertirse en detective.
Y ahí está la diferencia.
El testamento no es todo el plan
Durante años hemos reducido la planeación patrimonial a una pregunta: "¿ya hiciste testamento?" (revisa las razones críticas para hacer un testamento).
Es fundamental, pero no suficiente.
El testamento establece qué debe suceder con tu patrimonio, pero no necesariamente le dice a tu familia dónde están tus cuentas, qué seguros tienes, dónde guardaste las escrituras o cómo acceder a tus activos digitales.
Por eso necesitamos empezar a pensar menos en documentos aislados y más en un mapa patrimonial.
Testamento, propiedades, AFORE, seguros, cuentas, beneficiarios y activos digitales forman parte de una misma historia.
El problema es que hoy viven en sistemas distintos.
Lo que podría venir
Aquí es donde esta transformación se vuelve interesante.
La primera etapa consiste en digitalizar lo que antes hacíamos en papel: solicitar una constancia, consultar un registro o recibir un documento.
La siguiente debería ser conectar información.
No una gigantesca base de datos abierta con nuestro patrimonio, sino mecanismos seguros que permitan que, cuando alguien muera, las personas autorizadas puedan saber qué existe y dónde buscarlo.
Eso también es DeathTech.
No solamente inteligencia artificial, avatares o nuevos servicios funerarios. También tecnología aplicada a resolver uno de los momentos administrativamente más complejos de nuestra vida: cuando ésta termina.
El futuro del testamento no es un PDF
La consulta digital del Estado de México no cambia por sí sola el sistema sucesorio.
La modernización del RENAT tampoco.
Pero empiezan a aparecer piezas que antes no estaban.
Y eso importa.
Porque el futuro del testamento no consiste simplemente en convertir un documento de papel en un PDF.
Consiste en conseguir que, cuando alguien muera, exista una ruta segura para saber qué dejó, dónde está y a quién debe llegar.
Mientras eso ocurre, hay algo que puedes hacer hoy: testamento, beneficiarios actualizados e inventario patrimonial.
La tecnología puede hacer que encontrar tus instrucciones sea más fácil.
Pero la verdadera planificación consiste en que tu familia no tenga que empezar a buscarlas desde cero.